5 de abril de 2010

~ Sentimientos perdidos ~

Que feo es darse cuenta, que algunas personas que fueron significativas, hoy son mucho menos que un desconocido. Ya sea un amigo o una persona con la cual estuviste. Haber tenido sentimientos valiosos por esa persona y que se haya quedado en el ayer, muchas veces genera tristeza. No entendemos porque se han distanciado. Nos llenamos la boca diciendo extrañar mucho a esa persona pero cuando la ves, por esas casualidades de la vida, la conversación es tensa, no sabes ni que decir, ni para donde mirar, y en tu mente lo único que queres es idear la mejor escusa para irte en ese preciso instante.
Muchas veces, no elegimos la mejor escusa y eso provoca que la otra persona se de cuenta que en lo único que pensabas era en buscar una escusa más o menos creíble para poder irte.
Al punto que quiero llegar, a veces es un tanto increíble como la vida pasa y muchas personas se van quedando. Pasar de estar feliz al lado de esa persona, a estar totalmente incómoda es un cambio radical, que luego nos preguntaremos cómo sucedió en tan poco tiempo. En algunos casos, esos distanciamientos fueron a causa de las vueltas de la vida y otros, por propia decisión. La cual cuando nos la replanteamos, seguramente, no entenderemos. Te sentís idiota cuando te das cuenta que está mal lo que hiciste, que no fue la mejor opción. Las cosas hay que pensarlas y, cuando estás seguro, dejarlas salir. No dejarse llevar por ese "impulso".
Darse cuenta que estás equivocado, que lo que hiciste no está nada bien o, simplemente, no entender ese distanciamiento repentino, tiene un sabor un tanto amargo. A nadie le gusta darse cuenta que tuvo dos salidas y eligió la incorrecta. Dicen que todo pasa por algo, así que no te desanimes, no hay mal que por bien no venga.

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